martes, 30 de diciembre de 2008

LA IDENTIDAD EMPIEZA POR UNO

Los argentinos todavía no cicatrizamos heridas de los tiempos difíciles, pero creo que tampoco sabemos en el fondo quienes somos. Siempre miramos hacia fuera buscando la solución mágica de la imitación y aún somos los “indios de la época de la conquista “en donde intercambiamos voluntariamente o no espejitos de colores por las riquezas de la tierra sudamericana. Las famosas frases “crisol de razas”, “nos arrasaron nuestra cultura” y otras nos llevan aún en la actualidad a debernos el debate social de “quienes somos”, ““como nos identificamos” “que queremos como sociedad y como país”. En conclusión el tiempo pasa y aún seguimos en el “ni”. Estos cuestionamientos me los he realizados como sujeto individual y sujeto social. Pero no me gusto quedarme con la incógnita o no llegar a una respuesta. Mi búsqueda comenzó con la identificación familiar. Fui a bucear en los laberintos ancestrales de la familia. ¿Quiénes éramos? ¿De donde habíamos salidos? Éramos: ¿Extranjeros o sudamericanos? Creo que aquí estaba la clave para esclarecer la cuestión.
Acá va el resultado de la búsqueda:
Noriega Su Historia De Familia
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Empezar a entender algunas cosas, cuestionar otras, definir si se podía. Indudablemente cuando estuve en Europa, me sentí “mejor que en casa”. Los dos países con los que más me identificaba eran Francia y España. Primer asombro: muy diferentes los dos países, muy diferentes las dos sociedades. Una la viví, la otra la conozco por las percepciones de los demás (familiares residentes, amigos viajantes), pero creo que serían las mismas vivencias reales. (Prometo ir a España, asignatura pendiente). París me deslumbró, creo que la adoptaría como ciudad, me eclipsó, su entorno su prestancia su cultura, su gente, sus monumentos y fundamentalmente Versalles., tal como he comentado en otro posteo. España, es la asignatura pendiente, es la cuna de sangre y de linaje. Da nostalgia, poder caminar por las callecitas del pueblo de la familia, poder conocer su arquitectura, la casa familiar. Tener contacto con todos esos seres humanos familiares directos o indirectos conocidos o desconocidos, van a brindar otra experiencia con respecto a la identidad.
También la identificación o no con el lugar en que se vive también ayuda o no a la identidad, individual. A mi gusta el lugar en donde vivo, e identifico con él y su gente. A veces con vecinos famosos (la última incorporación al barrio) y otros solo buenos vecinos. Esto también ayuda a la integración y a la identidad. Pero en fin, lo mió todavía es un dilema sin resolver.